
Phoenix. "Vacancy", habitación libre. El letrero de neón que parpadea sobre Tent City, la cárcel de tiendas de campaña del sheriff del condado de Maricopa, Joe Arpaio, parece una broma de mal gusto.
"No quiero que ningún jefe de policía o político me venga a decir 'no puedo meterlos en la cárcel porque el sheriff no tiene más espacio'", explica Arpaio, quien con su récord de detención de indocumentados y deportaciones -una cuarta parte de las de todo Estados Unidos, asegura- se ha convertido en la pesadilla de los inmigrantes de toda Arizona y buena parte del resto del país.
"Así que mi mensaje es éste: tengo mucho sitio. Acogeré a 2 mil más mañana mismo si es necesario. Tengo espacio, eso no va a servir de excusa", afirma quien gusta llamarse "el sheriff más implacable de Estados Unidos" y que lo demuestra con hechos cada día.
A pesar de que la jueza Susan Bolton bloqueó puntos clave de la ley migratoria SB1070 que entra en vigor este jueves en Arizona, para Arpaio la batalla no está perdida y, sobre todo, no quiere que haya lugar a confusiones respecto a su política de tolerancia cero con la inmigración ilegal.
"Acabo de hacer otra sección para el caso de que la policía sí acabe aplicando la ley", recordó sobre la recién creada "sección SB1070" apenas unos minutos después de que se conociera la decisión judicial este miércoles, y que podría frenar en seco parte de sus planes.
Salvo por el hecho de que todavía permanece vacía y que está separada del resto de las tiendas de Tent City por una alta valla metálica, la nueva "simpática" sección, como la describe Arpaio, no se diferencia en nada de las demás estructuras de la controvertida cárcel.
Cubiertas apenas por unas carpas de plástico sobre una estructura de hierro, las cinco "tiendas" de la nueva sección tienen espacio - por el momento- para 22 prisioneros cada una, que al igual que los demas residentes forzosos de Tent City tendrán que hacinarse en estrechos camastros extendidos sobre una plataforma de hormigón.
Que Arpaio está orgulloso de la cárcel que desde su creación en 1993 no ha dejado de ser criticada por grupos de derechos humanos está claro. Incluso permite hacer visitas guiadas por personal de la singular prisión.
La guardia Renée Ansley pasea a los curiosos -en estos días, en su mayoría periodistas- por el recinto de Tent City.
Con temperaturas que en este final de julio rozan de forma constante los 40 grados -"hace mucho calor en el desierto", ironiza Arpaio- la mayoría de los presos apenas tiene fuerzas más que para permanecer tirado sobre su camastro o buscar una de las escasas sombras del recinto cubierto de una grava que dificulta su paso, al colárseles entre sus chanclas de plástico.
Muchos se han quitado la camisa a rayas grises y blancas -a la vieja usanza y con el lema "preso del sheriff" a la espalda que constituye el uniforme reglamentario de Tent City.
César Tovar, un inmigrante indocumentado mexicano que cumple su sentencia en la zona común de Tent City, declaró: "nosotros cumplimos aquí y no tienen por qué mandarnos a inmigración. Están haciendo de agentes de inmigración", denuncia.
También admite estar inquieto por que alguno de sus familiares indocumentados como él pueda acabar en el mismo recinto si llega a prosperar la SB1070./DPA