El actual tejido social mexicano está raído, desgastado y a punto del colapso. Sus pocas hebras que aún lo sostienen llevan a cuestas todo lo que no permite que la sociedad actual se desquebraje: mexicanos conscientes y lúcidos que no ceden ante el statu quo; hombres y mujeres responsables éticos y despiertos.
Por todos estos años, México ha sido víctima de sus gobiernos, de su incultura, su falta de memoria y su egoísmo que no hace más que mirar de soslayo toda su problemática; sintiéndola ajena en muchos casos y hasta despreciada en muchos otros. Más de uno habrá escuchado decir a alguien: “Pinches pobres, jodidos porque quieren, si sí hay chamba”, o bien: “¿Es en serio? ¿Neta viven en esas condiciones los pobres indígenas? Que mal, ¿eh?”.
Del mismo modo, el país no es menos víctima de su dictatorial Televisa que, por décadas, no ha hecho más que idiotizar a las personas, al pópulo activo, al enorme banquete electoral de cada seis años. El emporio de Azcárraga ha fungido perfectamente como aparato dominante del estado y desde ahí, con su feroz y masivo impacto, mueve e influye en las mentes de quienes ven en López Dóriga, Loret de Mola, Adela Micha y compañía, expertos con verdades absolutas, cuando por mucho, por años luz, distan de serlo.
Telenovelas llenas de actores que son el modelo a seguir de cientos de miles de jóvenes. Programas de concurso, chismes y reality shows, es el único alimento cerebral y en cierto modo, cultural de millones de mexicanos que ven en su programa favorito, todos los anhelos y los sueños guajiros que jamás llegarán a cumplir.
Televisa ha venido idiotizando a los mexicanos por generaciones. Ha venido siendo un instrumento del poder en turno, así lo fue para la dinosauriana legión priista, como fue para el no menos corrupto y deficiente PAN, con sus dos únicos representantes que no han hecho más que vandalizar y ensuciar a la alternancia; acción que debió ser un triunfo democrático en 2006, y que tristemente, para millones de mexicanos, solo fue un oasis más en medio del desierto de insatisfacciones, promesas de las cuales muchos ya están acostumbrados.
Si, la culpa la ha tenido el estado, pues en su misma condición de garante de derechos y principios básicos de sus gobernados, jamás se ha preocupado realmente por hacer de los pilares de un país, como son la educación, y la ética por mencionar sólo un par, algo que en realidad creara progreso generacional y que por fin nos sacara del trillado status de “país en vías de desarrollo”, título que hemos venido escuchando generación tras generación, y que nada más se continua repitiendo sin ver resultados, sino al contrario, los pobres se incrementan año tras año, no importa quién sea el que gobierne.
La deficiente y corrupta calidad educativa en el sector público del país, no ha hecho más que crear mexicanos ínfimamente preparados; personas carentes de análisis y juicio; propensos a ser llevados de la mano por los caminos del consumismo, la banalización y la superficialidad, a manos de una Televisa que no cesa de alimentarse de todos ellos; pobres víctimas del sistema, tanto educativo como político, presas del monstruo televisivo más poderoso de América Latina y de unos cuantos en quienes recae la responsabilidad de la formación académica de millones de niños y jóvenes.
En las aulas los talentos se desperdician. Personajes tristemente célebres, como Elba Esther Gordillo, líder eterna del SNTE y una de los principales culpables de que la educación mexicana esté estancada, corrompida y sujeta a intereses que no van más allá de los bolsillos de unos cuantos, tiene muy en claro que para ella y su gavilla, el desarrollo educativo de niños y jóvenes es mera mercancía sujeta a acuerdos sucios, hipócritas y engañosos y que estos le pueden –eventualmente- estallarle en las manos si se llegara a una reforma educativa que reestructurara sus cimientos y sus entidades procuradoras, de forma integral.
El pendejismo conformista se extinguiría de a poco y daría paso a la formación de nuevas mentes, capaces de crear consciencia; instrumentos directos para la transformación del país infestado de imbéciles, de zombies mediáticos movidos por las tendencias, los gadgets, el status y lo último en cuanto a modas se refiere. Y son, sin duda, unos pocos en comparación a esa grey de idiotas, los que se aferran a los hilos restantes del entramado social, que ya vimos desgastado y hecho jirones, del cual pende México.
Para aquellos líderes criminales, la masa debe continuar así: estúpida, olvidadiza, egoísta, manejable y tristemente desechable. Para ellos las nuevas generaciones de mexicanos deben seguir siendo incapaces de cuestionar a sus presidentes, a sus gobernadores, secretarios de estado; a sus dirigentes, a las autoridades en general.
Para un puñado de gente, las nuevas generaciones de mexicanos deben continuar embrutecidos con Big Brother, La Academia, El Chavo del ocho, Ventaneando, Laura en América; los aburridos juegos de fútbol de la liga mexicana, y las eternas y sosas telenovelas con actores importados de Cuba y Sudamérica, que no son más que un insulto a la inteligencia de un pueblo que necesita urgente, cambios en la calidad de la programación y contenidos, así como una excelente preparación por parte de aquellos encargados de moldear a las y los futuros mexicanos que serán responsables de defender y enaltecer a su país.
Pero los monstruos magisteriales son indiferentes.
Con su voraz apetito, los mal llamados “maestros”, se llevan entre los pies, a miles de niños mexicanos que reciben a diario una educación deficiente; profesores no calificados, que sin más, acuden al derecho de huelga cuando les anuncian pruebas para evaluar su calidad como docentes.
Ha sido más fácil detener las clases, armar plantones y arrebatar exámenes a sus alumnos, así como ha sido más fácil el solapar la venta de horas, plazas y la entrega de claves directivas para familiares y amigos como las que autorizó la titular del departamento de Secundarias Técnicas en la Secretaría de Educación, Mireya Berenice Orozco Nava, y que se realizan con el consentimiento del líder de la sección 30 del SNTE, en Ciudad Mante, Tamaulipas, Arnulfo Rodríguez Treviño.
Según declaraciones de otra maestra inconforme con la corrupción imperante, “Arnulfo sostiene a estas personas. Vende plazas y vende horas; yo les digo quédense con las horas y plazas, pero respeten los derechos de los compañeros con 28 y 30 años de trabajo, pero el secretario del SNTE es responsable porque él puso a Mireya en la SET”.
Ejemplos claros, como este, son una pequeñez en comparación a los banquetes y comilonas auspiciadas por la tenebrosa líder del sindicato de maestros, Elba Esther Gordillo, donde tanto ella, como sus hijas, hacen gala de autoritarismo y majadería, al más puro estilo del rico y poderoso.
Gordillo, clienta predilecta de la empresa de banquetes, Casa Álvarez, quienes le organizan sus fiestas y eventos sociales, es una “señora muy seria y se pone de malas si no se hacen las cosas como quiere. ¡Pero sus hijas son peor! Ellas gritan y mandan correr a cualquiera de los empleados si no les hacen las cosas al momento”.
Cuenta El Padrino, joven no mayor a los 20 años y quien ha estado encargado de toda la organización y logística en más de un evento de “la maestra”, donde dice, “llegamos en helicóptero. A penas si me dirige la palabra, pero la entiendo, es una persona muy importante. Además la quieren mucho. Tiene una casota en Morelos, allí hicimos el evento. Agarró a varios de los que íbamos a trabajar en su fiesta, y los puso a pintar las casas de medio pueblo, todas de azul, quién sabe por qué de ese color y fue muy estricta con eso de no aceptar propinas…”
De más de un millón 100 mil profesores de educación básica, 680 mil (60 por ciento) no han realizado los Exámenes Nacionales para Maestros en Servicio (ENMS) y de los 520 mil que lo han presentado en algún periodo, 200 mil (casi 40 por ciento) “nunca han logrado” pasar la prueba.
[1] http://epicentrotam.blogspot.mx/2011/08/culpan-lider-del-snte-por-corruptelas.html, publicado el miércoles 24 de agosto del 2011 por José Saldaña
[1] Ibídem [1] En entrevista a “El Padrino”, coordinador de eventos de Casa Alvarez, el día viernes 1 de junio del 2012.
[1] La Jornada, lunes 3 de diciembre 2007. Karina Avilés.