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No es ficción. Es el guión del México Rojo, el pan de a diario.
Un joven de no más de 17 años se encuentra sentado, desnudo, con pose indefensa. Un trapo cubre todo su rostro.
–¡Ya, empiézale!– Dice una voz de hombre, no se ve en el video.
Co voz quebrada, con pánico, habla el joven:
– Mamá, ¡ya por favor dales el dinero!, saben que tenemos el consultorio y por el consultorio hay tres propiedades en Bosques de Ghana. Y en Bosques de África, esquina con Camerún, tenemos tres propiedades más, ¡ya, por favor!, sino me van a cortar un dedo y ya saben donde vive mi tía Carmen, por favor, ¡ya!, por favor, ¡ya me quiero ir!
– ¿Estás sufriendo o estás tranquilón?– lo interrumpe el hombre, con expresión burlona.
– No, estoy sufriendo, señor, ¡nooooo!
Un golpe directo al rostro, fuerte, no hay ninguna actuación, se escucha el quejido del joven.
Del hombre solo se mira, por segundos, su espalda, saca un cinturón y comienza a azotar al joven, una, dos, tres, cuatro, cinco, seis veces, con saña, se siente su sadismo, el secuestrador lo está disfrutando.
– Esto es el principio del final, de ti depende hasta donde lleguemos, el próximo paso es un dedito, ¿así lo querías?, ¡A ver en que topa esto! Este cabrón no va tener de tragar, hasta que no me des lo que te estoy pidiendo: seis millones de pesos. – Dice el hombre mientras lo azota.
Otra escena muestra el joven desnudo, ahora de espalda, con evidentes laceraciones en su hombro. Fueron los azotes, las patadas, los golpes. Corte y quedó en México.
Multiplique esta escena, con más o menos humillaciones, con más o menos azotes, patadas, golpes, vejaciones… Multiplique por miles, todos los días.
El video esta, o estuvo disponible en el portal Tu.tv (http://www.tu.tv/videos/secuestro-de-un-nino-denuncia). Si aún se encuentra el video tenga cuidado, la rabia puede provocarle vómito.
Cuando una sociedad pierde su dignidad, solo queda el abismo.
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