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El viernes 14 de mayo por la noche ya se sospechaba de un secuestro, las tijeras que usaba Diego Fernández de Cevallos para recortarse la barba estaban tiradas con algo de sangre, al parecer usaba un chip de localización satelital y le fue retirado.
Durante casi una semana el silencio de la PGR, de la Procuraduría de Querétaro, de Felipe Calderón, del Gobernador de Querétaro, de Gobernación, de todos, pues, fue la nota.
Sin embargo, desde el sábado 15 había una versión, más un rumor, que apuntaba a la existencia de una fotografía, el cadáver quizá, de Fernández de Cevallos, en manos de la PGR.
Versión y rumor que nunca se confirmó, sino hasta cinco días después.
Por las redes sociales primero y horas después en Milenio Televisión, se publicaba una imagen que mostraba a un hombre con características muy similares al “Jefe”, el torso desnudo, los ojos vendados y un papel que decía la fecha: domingo 16 de mayo.
La foto estuvo en manos de peritos especializados que apoyan a la familia Fernández de Cevallos y lo confirmaron: la fotografía es auténtica, es el Jefe Diego.
Ocho días después de que la “desaparición” fue pública, el sábado 22 de mayo, la familia pidió mediante un comunicado, que las autoridades se apartaran del caso para dar comienzo a las negociaciones con los secuestradores.
Sin importar los preceptos legales que obligan a la PGR a seguir de oficio la investigación por secuestro, se retiraron del caso.
Pero aún quedan muchas dudas, así sea solo un secuestro meramente mercenario, es decir, solo por dinero, se ha enviado un mensaje al gobierno federal y al país: Nadie, sin importar nada, está a salvo en el México rojo.
“Amigos”
El periodista Álvaro Delgado nos recuerda un momento anecdótico del panismo contemporáneo: Felipe Calderón gritó, en una ocasión, ¡vendido! a Diego Fernández de Cevallos, estuvieron a punto de liarse a golpes, pero se tranquilizaron, los tranquilizaron. Jamás volvieron a componer su relación
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