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Veo un hombre gordo sentado en sus calzones blancos, sangra la nariz y tiene desfigurado el rostro por una golpiza, los labios no pueden hincharse más, seguro perdió dientes.
De la izquierda aparece un puño cerrado que golpea la cara del gordo que ya ni siente. Alguien le ordena que diga a cuántos mató.
Al cuello del gordo le amarran una cadena, un encapuchado ata la cadena, detrás del cuello, a un tubo y comienza a darle vueltas, parece un muñeco de cuerda, de esos caminaban solitos.
La cabeza del gordo no existe más en su cuello, solo veo un hoyo rojo y sangre hasta la madre.
Así recuerdo el video de una ejecución, un video famoso porque los mata z, así se hacían llamar, lo subieron a internet hace más de tres años. El gordo tenía una z pintada de negro en su estómago, por eso lo recuerdo gordo.
Vivir en México me ha hecho insensible, insensato diría mi madre, a las matanzas del día a día.
El país, máxime en el centro, perdió el respeto a la vida, al sufrimiento ajeno y a la dignidad del compatriota. Nos da igual escuchar de las balaceras en Reynosa o de los ejecutados en Tijuana; los capitalinos somos tan arrogantes, que incluso cuando hablan de muertos Celaya, lo vemos lejano.
Y es que, pensamos, tenemos nuestros propios asuntos: secuestros, asaltos, smog, tráfico, estrés, más tráfico, más smog, extorción, la chamba, una chela, la chava o chavo, smog, Tlahúac, News Divine, el Bar Bar y más tráfico,… pero no pensamos en guerras de narcos.
Ayer, sin embargo, nos aparecieron cuatro muertitos, todos relacionados a la mafia, y, para que no se nos olvide, los dejaron en la vía pública.
Dice Mondragón, el Director de Seguridad, que es imposible vigilar las calles para el abandono de cadáveres, supongo que ya es suerte el hecho de no encontrarlos en descomposición.
El DF, es como Reynosa, Tijuana, Monterrey, Laredo, Sinaloa, o Oaxaca, simplemente una plaza más, los narcos también son chilangos.
¡Somos nota en Europa!
El Parlamento Europeo condena la violencia de México.
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